Al realizar la lectura de “La aventura de ser maestro”, me vi reflejada en ella, ya que como el autor lo menciona tuve el mismo temor que él tuvo el primer día de clase cuando me presenté frente a un grupo de 40 alumnos, eran de 5° semestre, la primera asignatura que impartí fue Informática I, y al igual que el autor, preparé mi clase de tal manera que no me quedara sin tema del cual hablar antes de que sonara la campana indicando que la clase había terminado. Afortunadamente todo salió bien, primero se terminó la clase y yo todavía tenía temas para explicar, ya que preparé varios temas calculando que no sucediera lo antes mencionado, pero no supe calcular bien porque me sobraron temas a explicar, los cuales, los fui explicando en las siguientes clases.
Algo que me preocupaba era el hecho de si me estaba dando a entender bien, ya que como no tenía una formación en docencia, me preocupaba el no utilizar la estrategia adecuada para dar bien la clase, según yo todo estaba muy claro y fácil, les preguntaba a los alumnos: “¿alguna duda?” y nadie tenía dudas, pero no era verdad, ya que cuando llevamos a la práctica toda la teoría que les había explicado y que ellos habían escrito en su cuaderno, no faltaba quien no podía realizar bien todas las actividades, y en ese momento me confesaba que no le gustaba usar la computadora porque le daba miedo, y eso los hacía no poder trabajar en ella. Con los alumnos que tenían ese tipo de miedo, les fui mostrando a lo largo del semestre lo mucho que les iba a servir la computadora para realizar sus tareas, incluso, que les serviría a la hora de solicitar un empleo, debido a que en sus solicitud de empleo era un punto más a sus favor el uso de la computadora; y poco a poco fueron perdiendo ese miedo.

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